
complicaciones relacionadas con la insuficiencia renal crónica terminal que lo aquejaba desde hace cuatro años y que se agravó en los últimos meses.
Doña María Julia Castañeda, "la china Carolina", su fiel compañera desde hace más de tres décadas, estuvo a su lado y reveló que se fue en paz, pero lamentando el olvido de sus seguidores y de las autoridades que en algún momento prometieron que nada le faltaría.